Entrar por primera vez en un estudio de grabación impone: micrófonos, pantallas, cables… y el reloj corriendo. La buena noticia es que casi todo lo que hace que una sesión salga bien se decide antes de llegar. Estos son los puntos que más se notan en el resultado final.
1. Ensaya con metrónomo
Hoy en día la mayoría de producciones se graban a claqueta. Si nunca has tocado con metrónomo, empieza a hacerlo unas semanas antes: al principio cuesta, pero te permitirá grabar por pistas, editar con precisión y añadir instrumentos después sin problemas.
2. Ten claro el tempo, la tonalidad y la estructura
Apunta en una hoja el tempo (BPM), la tonalidad y la estructura de cada tema (intro, estrofa, estribillo, puente…). Parece poca cosa, pero evita discusiones en la sala y ahorra mucho tiempo.
3. Revisa tu instrumento
- Cuerdas nuevas, puestas uno o dos días antes para que se asienten.
- Parches de batería en buen estado y afinados.
- Cables, púas, baquetas y pilas de repuesto.
4. Cuida la voz
Si vas a cantar, descansa la noche anterior, bebe agua a temperatura ambiente y calienta antes de entrar en la cabina. Las primeras tomas suelen salir más tensas: es normal, date unos minutos.
Una buena toma no es la más perfecta, es la que transmite. La técnica se puede corregir; la intención, no tanto.
5. Trae referencias
Lleva dos o tres canciones que te gusten cómo suenan. Son la forma más rápida de explicar al técnico qué buscas en el sonido de la batería, la voz o la mezcla.
¿Y ahora qué?
Con estos puntos claros, la sesión se convierte en lo que debe ser: un rato para disfrutar de la música. Si quieres saber cómo trabajamos, echa un vistazo a nuestro estudio o escríbenos y te ayudamos a planificar tu grabación.